Habanera

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Por: Gretta Villarreal

Son muchas las cosas que puede uno hablar de La Habana; pero sus coloridas calles, coches antiguos, sus rincones con un encanto indescriptible, los “mojitos” y ron sobresalen.

Hace dos semanas tuve la oportunidad de volver a Cuba, iba a ser una parada oficial antes de un viaje familiar que tenía programado. Para mi sorpresa la capital cambió mucho de mi anterior visita.

Pensar en La Habana es remontarse al pasado. Fundada en 1514 y debido a su privilegiada ubicación se convirtió en un centro comercial y puerto muy importante.

Aunque en numerosas ocasiones fue atacada, se le ha considerado una de las ciudades mejor defendidas del Nuevo Mundo al contar con la Flota de Indias.

Pasando por guerras de independencia, el hundimiento del barco “Maine”, y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982 es interesante conocer su evolución.

Recorrer el centro histórico vale la pena. Debes llevar una actitud tranquila, observar cada zona por su arquitectura, sus callejones e iglesias. Es importante que te dejes sorprender por el movimiento y diversidad cultural distintivos de la isla.

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Fusterlandia: Hace ya 30 años que Fuster instaló su casa y taller en la calle 226 de la localidad costera de Jaimanitas, y que comenzó a rehacer el vecindario a su propia imagen. Desde entonces, grandes y coloridos mosaicos y caprichosas esculturas cubren casas y jardines, y han transformado este barrio humilde en una explosión de arte y creatividad.

Cosas que se deben de realizar en este recorrido:

  • Pasear por el Malecón.
  • Tomar un mojito o daiquiri en honor a Hemingway en el “Floridita”.
  • Recorrer el arbolado Paseo del Prado, Plaza Armas y Revolución.
  • Viajar en un coche clásico de los 50’s o bicitaxi.
  • Ir a “Fusterlandia”; entrar en casa del artista José Fuster y caminar la obra decorativa con mosaicos estilo “Gaudi” en toda la colonia.

La Habana es una ciudad que invita a conocer su historia y llena el alma de melancolía.

El contraste de La Habana Vieja y Moderna es palpable. Aunque la mayor parte de los visitantes se quedan en el centro, recomiendo vivir ambas experiencias.

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Gran Hotel Manzana Kempinski

En lo personal quise hospedarme en la calle Obispo (en la Habana Vieja) aprovechando el recién inaugurado Gran Hotel Manzana Kempinski y que cuenta con alrededores ideales para aquellos que gustan de caminar. Frente a este lugar esta el reconocido bar Floridita, el Monumento a José Martí, El Gran Teatro de La Habana, El Edificio Bacardí, por mencionar algunos puntos.

Es increíble la magia que tiene la capital. Para aquellos que amen la gastronomía no pueden dejar de ir a los “paladares” que son espacios transformados en lugares fuera de lo ordinario cuya oferta culinaria es original y deliciosa: La Guarida; Café Laurent, O’Reilly 304, San Cristóbal e Ivan Justo, son algunos de ellos.

Cuando uno viene a Cuba y visita La Habana se debe combinar el tema cultura, arte culinario y entretenimiento.

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Experiencias de Cuba

Los “must” de la ciudad para vivir el encanto de La Habana: