Viajar a destinos como Perú es hablar de riqueza cultural, gastronómica y misticismo. El pasado octubre tuve la oportunidad de volver a este increíble país debido a un viaje programado con 11 amigas. Una experiencia que superó todas nuestras expectativas porque pudimos explorar rincones que no habíamos tenido oportunidad de visitar.

Por: Gretta Villarreal | instagram: @grettavillarreal

Hablar de perú es pensar en Machu Picchu, la ciudadela Inca construida en el recóndito Valle del Rio Urubamba (Cusco), ubicada a 130 Km. de la ciudad; a una altura de 2360 m. de altitud que es uno de los lugares más visitados en todo el mundo y un ícono del país. Este lugar fue descubierto por el explorador norteamericano Hiram Bingham (1911) y desde entonces ha sido recorrido por millones de personas. Machu Picchu, elegida como una de las 7 maravillas del mundo por la imponencia y belleza de todo el conjunto arqueológico; también declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1983; es actualmente considerado parte de un conglomerado cultural y ecológico, siendo conocido como el Santuario Histórico de Machu Picchu.

IMG_1935

La experiencia comenzó en Lima, en donde el marco principal era gastronómico. Se visitaron restaurantes increíbles, en los cuales resaltaban los exquisitos sabores peruanos como: los ceviches, y la canchita (maíz dorado) acompañados por el pisco peruano.

La visita a Lima incluyó un recorrido al centro en donde tuvimos la oportunidad de conocer: la Plaza de Armas, Palacio Presidencial, Catedral, Casa Aliaga (antigua casa virreinal entregada por Francisco Pizarro al capitán Jerónimo de Aliaga), la Iglesia de San Francisco que incluye una visita a las catacumbas y finalizamos nuestro día en otros barrios (Miraflores y San Isidro). De todos los recorridos antes mencionados, el Parque del Amor que se encuentra ubicado frente al mar fue mí parada favorita ya que ostenta una espectacular vista de la bahía de Lima.

El tercer día, tomamos un avión para salir a Cusco y Valle Sagrado con el fin de ser transportadas a esos lugares llenos de color y encanto.

IMG_1576

Mi sorpresa inició desde la llegada al Hotel Belmond Monasterio. Este lugar es un verdadero museo, ya que todas sus paredes están pintadas con arte religioso. Durante nuestra estancia pudimos aprovechar para hacer compras en el mercado, recorrer las calles empedradas y vivir la propuesta culinaria de esta zona por parte de Gastón Acurio, reconocido chef peruano. Todo lo anterior fue parte de nuestras visitas oficiales (Chicha, Papachos) así como el Museo del Pisco.

El cuarto día visitamos dos restos arqueológicos: el de Maras y Moray. Maras es una vista surrealista. Está cerca a Moray y se trata de un impresionante complejo de explotación salinera. Son grandes depósitos de sal que se utilizaban para intercambiarla por otros productos de otras partes del imperio. Por otro lado, los restos arqueológicos de Moray constan de misteriosos andenes circulares concéntricos que para algunos estudiosos serían un centro de investigación agrícola y un verdadero paisaje, los cuales deben ser visitados.

La mañana siguiente salimos a Ollantaytambo (lugar donde se toma el tren para salir a la ciudadela, hay tres alternativas de tren que pueden realizar esa experiencia).

Machu Picchu significa “Montaña Vieja”. Decidimos subir en dos ocasiones para poder disfrutar de la energía del lugar, tomar nuestras fotografías y permitirle a un guía personal que nos hablara de la historia de este lugar.

IMG_2090

Fueron 3 días los que estuvimos en el pueblo de Aguascalientes (Hotel Inkaterra) donde está Machu Picchu, un destino que vale mucho la pena visitar en familia o con amigos cercanos.