Estamos viviendo un momento crucial en la historia de la humanidad en todos los niveles, y la salud no es la excepción; especialmente, porque los índices de enfermedades crónico degenerativas se han incrementado en los últimas años.

Por: Laura Mónica González | www.yoguiando.com | Facebook@lauhappyogini | Twitter: @lauhappyogini

Primero entendamos qué es o qué significa la palabra salud; en un sentido estricto la salud es la ausencia de enfermedad. La Organización Mundial de la Salud define la palabra como el estado de completo bienestar físico, mental y también social, pues no solamente se considera que la ausencia de enfermedad o dolencia significa que estás sano.

Todos queremos gozar de perfecta salud, pero en realidad, ¿estamos haciendo algo para lograrlo? o únicamente atendemos nuestra salud cuando es estrictamente necesario, es decir, cuando nos duele algo y tenemos que resolver un problema obligándonos a acudir al doctor. Nuestra cultura nos ha hecho creer que la medicina alópata siempre tendrá las respuestas y los medios comprobados y científicos para regresarnos a la salud. Nos dan tratamientos que se enfocan en atender los síntomas y no las causas y muchas veces ponen fin a un problema de salud, pero a su vez, afecta a otro es decir; se presentan los famosos efectos secundarios.

Actualmente han cobrado mucha popularidad las terapias alternativas de salud como: el ayurveda, la homeopatía, la acupuntura, el biomagnetismo, la herbolaria, por mencionar sólo algunos. Y habrá quienes se preguntarán ¿qué es lo que tienen estas terapias que no tenga nuestra medicina occidental? La respuesta es simple; consideran al cuerpo humano no como algo aislado o como una máquina a la que sólo le arreglas un mecanismo y queda resuelto, sino que lo integran con muchos más aspectos de la vida. Son tratamientos menos invasivos, que utilizan técnicas más naturales.

No se necesita ser científico para saber que si queremos estar sanos debemos comer más frutas y verduras, hacer ejercicio, consumir menos grasas, azúcares, y evitar estresarnos. Pero, ¿qué pasa con todo ese mundo de la salud que no es tan obvio, del que pocos hablan, y del que casi nadie cree que esté relacionado directamente con el bienestar? Es importante tomar en cuenta a nuestros pensamientos, nuestras emociones, y todo lo que sutilmente está ocurriendo en nuestro mundo interior. Nuestras relaciones, el trabajo, incluida nuestra espiritualidad juegan un papel importantísimo en el mantenimiento de la salud.

De qué sirve que lleves una dieta perfectamente equilibrada, si vives enojado y pelando con cuánta gente se te pone en frente. Aunque comieras todas las espinacas del mundo si no te sientes feliz y satisfecho en otras áreas de tu vida, como en tus relaciones familiares, sociales y laborales, tarde o temprano el estrés emocional y mental se acumulará, y se verá reflejado en tu salud. No es casualidad que de pronto existan tantas personas alérgicas a un sinfín de productos, o que desarrollen sensibilidad a específicos alimentos.

De la misma forma en la que bañas tu cuerpo para mantenerlo limpio y libre de enfermedades, también debes aprender a purificar tus pensamientos de toda la basura que, estoy segura, muchas veces piensas. Esto incluye los sentimientos tóxicos que has ido acumulando a lo largo de tu vida.

Con esto no quiero decir que no vayas al doctor si tienes algún problema de salud, lo que sí quiero decir es que trates de escarbar en lo más profundo de tu ser interior. Si estás enfermo de algo, pregúntate ¿Qué es lo que tu cuerpo quiere decirte a través de la enfermedad? El cuerpo constantemente nos está hablando, y depende de nosotros si lo escuchamos o no. Te dará señales, te dará mensajes, te dará problemas, te dará una crisis, hasta que te detengas y te pongas atención.

Actualmente existe el boom de los Health Coaches su traducción sería los “entrenadores de salud”, que por cierto, han sido criticados ya que pareciera que quisieran competir con los Nutriólogos. La verdad es que más allá de todos los prejuicios, son personas que te pueden ayudar a cambiar un estilo de vida hacia uno más sano, incluyendo las áreas que no son alimenticias. No te van a dar una dieta baja en calorías para que bajes de peso, ni te diseñarán un régimen alimenticio si tienes algún problema específico de salud, pero si te pueden asesorar y guiar para que vayas transformando tu vida hacia uno más sano, sin dejar fuera los aspectos que influyen en tu salud. Finalmente el objetivo de la salud es que puedas sentirte mejor, bien contigo mismo y por consecuencia más feliz.