Originaria de Tijuana, ciudad que la llevó a vivir entre dos mundos por estar ubicada en la frontera. Es la gemela de una exitosa cantante, hija de uno de los fotógrafos más reconocidos de la clase alta de dicha ciudad y, se podría decir que es ahí donde encuentra la fascinación por el arte de crear magia a través del lente. Escribe su historia con retratos únicos en un lenguaje propio, y esto se debe a que cada proyecto que desarrolla va más allá de una imagen, ya que la curiosidad es lo que la atrapa. Su último proyecto donde expone y percibe como es la sociedad de San Pedro, será sin duda un trabajo que permanecerá y marcará historia.

Por: Adriana Palomino | Fotografía: Karo Meza

¿Cómo te describes?
Soy artista, fotógrafa y documentalista. Con un gran amor por la sociología y la antropología.

¿Cómo te inicias en el mundo de la fotografía?
Mi papá es fotógrafo de sociales. Mi primer acercamiento a la fotografía fue en mi infancia justamente en su estudio, íbamos a veces a hacer tarea o esperar para ir a casa, y ahí veía a mi papá trabajar con sus clientes. Con el tiempo empecé en la preparatoria y me regalaron mi primera cámara ahí se inició mi interés real en la fotografía. A partir de ese momento comenzé a estudiar fotografía y a pensar en ella como la carrera que estudiaría eventualmente.

¿Qué tan importante fue tu padre para ti en relación con tu carrera?
Ha sido muy importante. La forma en que entiendo la fotografía y muchos de mis proyectos me regresan al momento en el que yo lo veía trabajar en el estudio, recuerdo con cariño las cosas que percibí de su relación con la gente y con nosotros: su familia. Recientemente publiqué un libro que se llama Gestus, y en el hago un homenaje al retrato, que, finalmente, fue lo que aprendí de mi papá. En ese proyecto disfruté pensar de nuevo en todas las referencias que él me había enseñado hace muchos años. También la edición del libro tiene que ver con mi aprendizaje y mi forma de entender la fotografía siendo hija de un fotógrafo.

¿Qué personaje ha cautivado tu lente y por qué?
Del 2004 al 2010 trabajé en un proyecto sobre Maria Elvia de Hank. Ella era una mujer que atraía a cualquiera que la viera. Fue un honor poder compartir y convivir tanto tiempo con ella y su familia, inclusive, cuando mi trabajo también consistía en definir mi estilo.

¿Cómo llegas a San Pedro a realizar tu proyecto?
En el 2013 abrí mi exposición. Nunca olvidaré ese día, viajé desde el museo de arte Carrillo Gil en la Ciudad de México a la fototeca de Nuevo León, y coincidió con otra exposición en la que fui incluida en el Museo Marco llamada Registro 03. Entre esas dos exposiciones me tocó viajar mucho a Monterrey, además de que en ese tiempo yo estaba terminando un proyecto anterior. Esos viajes me llevaron en varias ocasiones a San Pedro y esto fue suficiente para despertar mi curiosidad.

¿Cómo percibes a la sociedad de San Pedro con referencia a otras?
Yo creo que es única. La mezcla de elementos que la han formado, desde haber vivido la fiebre amarilla que arrasó a principios de 1900, la visión de varios personajes y su trayectoria en la historia de la industria, su relación con la frontera y las posibilidades económicas que ahí encontraron, además, la relación de los empresarios con el poder mexicano… todo esto los ha forjado hasta lo que son hoy. Hay una exigencia de clase distinta en relación con otras de México; la sociedad sampetrina tiene un especial cuidado en todo lo referente a la calidad, ya sea en los servicios o en el aspecto que ofrece su municipio, inclusive hasta en su forma de apreciar a la familia. He encontrado a gente de todo tipo, y en especial mantengo relaciones con muchos que me interesan por su forma de pensar, por su calidad como personas y de las que sigo aprendiendo muchas cosas.

¿Qué buscas plasmar a través de tu fotografía?
Que no somos perfectos, y que en la vulnerabilidad hay belleza.

¿Cómo definirías tu estilo fotográfico y por qué?
Tal vez como retrato y nuevo documental. Es una negociación con la realidad que trato de interpretar en imágenes.

¿Cuál ha sido hasta hoy tu mayor conquista profesional?
Es difícil reducirlo a una sola cosa pues siento que cada paso te va llevando a uno siguiente; además, hay tantas personas involucradas en este proceso de crecimiento. El haber logrado terminar mi maestría ya con mi primera hija fue un gran logro. De igual forma ha sido muy importante para mí, el proyecto de Maria Elvia de Hank y también sucedió en esa época; éste ha obtenido reconocimientos importantes y además forma parte de varias colecciones de arte alrededor del mundo. El proyecto de Maria Elvia me despertó el interés en hacer algo en San Pedro. Otro paso importante es que recientemente obtuve la beca Guggenheim Fellowship, que es una de las becas más importantes que se dan en EUA.

¿Cómo compaginas tu vida profesional con tu vida familiar?
Creo que mantener el equilibrio requiere de un trabajo constante. Amo a mi familia más que todo, pero también necesito mi trabajo pues éste me hace crecer en todos los sentidos. Lo más importante ha sido mantener claras las prioridades, por ejemplo, los momentos que paso con mis hijos le gana a muchas otras cosas que podrían ocupar mi tiempo.

¿A tus hijos les gusta la fotografía?
¡Sí les gusta! Son muy pacientes conmigo y gozan que les tome e imprima sus fotos. Con el tiempo veremos si salen fotógrafos, modelos o algo más.

Planes próximos:
Publicar el libro de San Pedro, cuya producción está en la fase inicial, y claro, exponer el trabajo final cuando salga el libro. También estoy arrancando un proyecto nuevo de retratos de hombres que culminará en un libro que se publicará en el 2018.